Una Nueva Vida Capitulo 60 / Una Nueva Vida 60 En español / Ferit y Seyran / Doblado al español
La luz del sol se filtraba a través de las cortinas, creando un ambiente cálido en la habitación. Ferit estaba sentado en la cama, su mente en un torbellino de pensamientos y emociones. La reciente revelación sobre su familia lo había dejado aturdido, y la idea de enfrentar la verdad lo llenaba de ansiedad. Miró a su alrededor, buscando respuestas en las paredes que alguna vez fueron su refugio.

Seyran entró en la habitación, su rostro iluminado por una sonrisa, pero al instante notó la tensión en el aire. Se acercó a él, su corazón latiendo con fuerza.
—Ferit, ¿qué te pasa? —preguntó, preocupada.
Él levantó la mirada, sus ojos reflejaban una mezcla de dolor y confusión.
—Seyran, hay cosas que no he podido decirte. Cosas que me atormentan.
Ella se sentó a su lado, tomando su mano con suavidad.
—Puedes confiar en mí. Siempre estaré aquí para escucharte.
Ferit respiró hondo, sintiendo cómo las palabras luchaban por salir.
—No sé cómo manejar lo que descubrí sobre mi familia. Me siento atrapado entre lo que se espera de mí y lo que realmente quiero.
Seyran frunció el ceño, su preocupación creciendo.
—¿Te refieres a lo de tu padre? Sabes que no tienes que cargar con ese peso solo.
Él asintió, pero la culpa lo consumía.
—Es más complicado que eso. Siento que traiciono a mi familia al querer seguir mi propio camino. Pero al mismo tiempo, no puedo ignorar lo que siento por ti.
Seyran apretó su mano, tratando de transmitirle su apoyo.
—Tu felicidad es lo más importante, Ferit. No puedes dejar que el miedo a decepcionarlos te detenga.
—¿Y si pierdo todo? —preguntó, su voz temblando—. ¿Y si al final no soy suficiente para ti?
Ella lo miró fijamente, sus ojos llenos de determinación.
—Tú eres suficiente. Siempre lo has sido. No dejes que las dudas nublen tu juicio.
Ferit se pasó la mano por el cabello, sintiendo la presión en su pecho aumentar.
—No quiero que esto nos separe. Pero cada vez que pienso en el futuro, me siento abrumado.
Seyran se acercó más, su voz suave y tranquilizadora.
—El futuro es incierto para todos. Pero lo que importa es que enfrentemos lo que venga juntos. No tienes que hacerlo solo.
Él la miró, sintiendo cómo su corazón se abría a la posibilidad de esperanza.
—¿Y si no estoy listo para dar ese paso?
—Entonces tomaremos el tiempo que necesites. No hay prisa. Lo importante es que sepas que estoy contigo, pase lo que pase.
Ferit sintió una oleada de gratitud hacia ella. Su amor era un faro en medio de la tormenta que lo rodeaba.
—Gracias, Seyran. No sé qué haría sin ti.
Ella sonrió, y en ese momento, el ambiente en la habitación se sintió más ligero.
—Juntos podemos superar cualquier obstáculo. Confía en mí, y confía en ti mismo.
De repente, la puerta se abrió de golpe, y la madre de Ferit entró, su rostro lleno de preocupación.
—Ferit, necesitamos hablar sobre lo que ha estado sucediendo en la familia.
Ferit sintió que su corazón se hundía. No quería que su madre interrumpiera este momento tan importante.
—Mamá, ahora no es el momento.
—Pero es crucial —insistió ella—. No puedes seguir ignorando lo que está pasando.
Seyran se levantó, sintiendo la tensión en el aire.
—Quizás deberíamos hablar más tarde —sugirió, dándole un vistazo a Ferit.
Pero él sabía que no podía evitar la confrontación.
—Está bien, hablemos —dijo, su voz firme a pesar de la incertidumbre que sentía.
Su madre se sentó, y la atmósfera se volvió pesada.
—He estado recibiendo llamadas sobre la situación familiar. Tu padre está preocupado por ti.
Ferit sintió cómo la presión aumentaba en su pecho.
—No quiero ser parte de eso —respondió, su voz temblando—. Quiero vivir mi propia vida.
—No puedes simplemente darte la vuelta y esperar que todo se solucione por sí solo —dijo su madre, frustrada—. Eres parte de esta familia, y tus decisiones afectan a todos.
—Pero mis decisiones también son mías —replicó Ferit, sintiendo que la ira comenzaba a burbujear en su interior—. No puedo seguir viviendo según las expectativas de los demás.
Seyran observaba, sintiendo la tensión entre madre e hijo.
—Ferit, tal vez deberías considerar lo que tu madre está diciendo —intervino ella—. La familia es importante.
—No estoy diciendo que no lo sea —respondió Ferit, su voz elevándose—. Pero también tengo derecho a buscar mi propia felicidad.
Su madre lo miró, sus ojos llenos de preocupación.
—Solo quiero lo mejor para ti. Pero tienes que entender que a veces debes hacer sacrificios por los que amas.
Ferit sintió que se le quebraba la voz.
—¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con lo que quiero?
La habitación se llenó de un silencio incómodo. Seyran se acercó a Ferit, colocándole una mano en la espalda, dándole el apoyo que tanto necesitaba.
Finalmente, su madre suspiró, su expresión suavizándose.
—Solo quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, sin importar lo que decidas. Pero no puedes huir de tus responsabilidades.
Ferit sintió un nudo en el estómago.
—No estoy huyendo, mamá. Estoy tratando de encontrar mi camino.
Seyran lo miró, y en sus ojos vio una chispa de comprensión.
—Ferit, quizás deberías tomarte un tiempo para reflexionar sobre todo esto. No tienes que tomar decisiones apresuradas.
Él asintió, sintiendo que la presión comenzaba a desvanecerse.
—Necesito pensar, y necesito hacerlo a mi manera.
Su madre asintió, aunque la preocupación seguía en su rostro.
—Está bien, hijo. Solo recuerda que no estás solo.
Cuando su madre salió de la habitación, Ferit se sintió aliviado, pero también abrumado por la incertidumbre que aún lo rodeaba.
Seyran se acercó a él, envolviéndolo en un abrazo cálido.
—Estamos juntos en esto, Ferit. No importa lo que elijas, yo estaré a tu lado.
Él la abrazó con fuerza, sintiendo cómo su amor le daba la fuerza que tanto necesitaba.
—Gracias, Seyran. Prometo que trabajaré en mis miedos y que no dejaré que me controlen.
—Eso es todo lo que te pido —respondió ella, sonriendo—. Juntos, podemos enfrentar cualquier cosa.
Mientras se abrazaban, Ferit sintió que el peso en su pecho comenzaba a levantarse. Había mucho por resolver, pero con Seyran a su lado, sabía que podría enfrentar cualquier desafío que se presentara.
La vida era incierta, pero su amor era un ancla en medio de la tormenta.
—Te amo, Seyran —dijo, sintiendo que esas palabras eran más que un simple sentimiento; eran una promesa.
—Y yo a ti, Ferit. Siempre.
Y así, en medio de la confusión y la tensión, encontraron consuelo en su amor, listos para enfrentar el futuro juntos, pase lo que pase.