Una Nueva Vida Capitulo 15: ¡Ferit está secuestrando a Seyran!

Aquí está la continuación de la historia, con el dramático y desesperado intento de Ferit por recuperar a Seyran en el Capítulo 15 de “Una Nueva Vida”.


 

Una Nueva Vida Capítulo 15: ¡Ferit está secuestrando a Seyran!

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El portón de hierro de la mansión Korhan se había cerrado para Seyran, pero se había abierto para el caos de Ferit. Dentro, su grito sordo resonó, un eco de la autoridad perdida. Halis Ağ miraba el lugar vacío donde su nuera había estado, la furia y la humillación ardiendo en sus ojos. Pero el joven Ferit no escuchaba el juicio de su abuelo; solo sentía el pánico primario de la pérdida.

“¡Maldición! ¡No se irá!”, rugió Ferit, ignorando a su familia y a la estupefacta İfakat. Corrió, tomó las llaves de su coche deportivo, el rugido de su motor resonando como una promesa desesperada en la noche.

 

🏃 La Caza en Estambul

 

Seyran, abrazada a su maleta, se había adentrado en el laberinto de callejuelas de Estambul, buscando un taxi que la llevara a la única persona en la que confiaba fuera de la mansión: Gülgün, su amiga y aliada silenciosa.

De repente, un par de faros cegadores la bañaron en luz. El chirrido violento de los neumáticos sobre el asfalto heló la sangre de Seyran. El coche negro de Ferit se detuvo a centímetros de ella.

“¡Sube, Seyran! ¡Ahora!”, la voz de Ferit era ronca, casi irreconocible. La ira y el miedo lo habían convertido en un hombre frenético.

Seyran se quedó inmóvil. “No voy a ninguna parte contigo, Ferit. Se acabó. No me toques.”

Él no estaba dispuesto a rogar, ni a negociar. Su miedo a las consecuencias de su huida ante Halis Ağ, y el pánico por su ego herido, se habían transformado en un impulso violento.

Ferit salió del coche como un rayo. Sin mediar palabra, la agarró del brazo con una fuerza que le hizo daño. “¡Si no subes por las buenas, lo harás por las malas! ¡Eres mi esposa y harás lo que yo diga!”

“¡Suéltame, Ferit! ¡Me estás haciendo daño!”, gritó Seyran, forcejeando con toda su fuerza.

 

🚗 El Secuestro Desesperado

 

Ferit la ignoró. La arrastró sin piedad hacia el asiento del pasajero. Seyran se aferró a la manija de la puerta con la desesperación de un animal en una trampa, pero él la superó fácilmente.

Con un movimiento rápido, la empujó dentro del coche, tiró la maleta al asiento trasero y se metió al volante. Antes de que Seyran pudiera siquiera recuperar el aliento o abrir la puerta, el coche salió disparado.

“¿A dónde me llevas? ¡Detén el coche, Ferit, o juro que gritaré!”, amenazó Seyran.

Ferit no respondió. Con la mandíbula apretada y la mirada fija en el parabrisas, conducía con una velocidad imprudente. Su silencio era más aterrador que cualquier grito.

“No te llevaré de vuelta a la mansión,” finalmente espetó, su voz apenas un susurro áspero. “Pero tampoco vas a ser libre. Si te fuiste para hacerme pagar, pagarás junto a mí.”

El coche se alejó de las luces de la ciudad y se dirigió hacia las afueras, hacia la costa del Mar Negro. Seyran se dio cuenta con horror de que no la estaba llevando a casa, ni a la de sus padres.

 

🌊 El Refugio Aislado

 

Tras un trayecto largo y silencioso, Ferit detuvo el coche frente a una casa de madera apartada, casi oculta entre pinos y con vistas al mar embravecido. Era una propiedad de la familia, un lugar de aislamiento y castigo.

“Nadie nos encontrará aquí. Ni mi abuelo, ni la policía, ni tus amigos. Aquí esperaremos a que la tormenta pase, y a que vuelvas a tus cabales”, declaró Ferit, apagando el motor.

Seyran lo miró, y no vio al Ferit que conocía. Este era un hombre roto y peligroso, impulsado por el miedo a la deshonra.

“Esto no es amor, Ferit. Es locura. Me estás secuestrando”, dijo Seyran, su voz temblaba a pesar de su esfuerzo por sonar fuerte.

Ferit sonrió, una mueca vacía. “El amor es un infierno, Seyran. Y si vamos a arder, lo haremos juntos. Me has quitado mi vida en la mansión. Yo te quitaré tu libertad aquí.”

Abrió su puerta. Seyran se lanzó sobre la manija, pero él fue más rápido. La agarró de la cintura, levantándola por la fuerza del coche.

Mientras la llevaba a la fuerza hacia la casa solitaria, Seyran sabía que su huida no había terminado; solo había cambiado de prisión. El mar gritaba bajo ellos, presagiando la nueva tormenta emocional que acababa de empezar.

(Fin del Capítulo 15)


¿Continuamos con el Capítulo 16?