Una Nueva Vida 35 : ¡Seyran se ve obligado a dejar a Ferit!
La tarde caía sobre la ciudad, tiñendo el horizonte con tonos anaranjados y dorados. Seyran estaba en su habitación, mirando por la ventana mientras la luz del sol se desvanecía lentamente. Su corazón latía con fuerza, y una mezcla de emociones la invadía. El amor que sentía por Ferit se había convertido en su refugio, pero también en su mayor tormento.
La decisión inminente
Desde que Seyran había entrado en la vida de Ferit, todo había cambiado. Él era un hombre fuerte, decidido, pero la presión de su familia y las expectativas sociales pesaban sobre él como una losa. Seyran sabía que su relación no solo desafiaba las normas, sino que también arriesgaba su futuro. “¿Qué pasará con nosotros?”, se preguntaba, sintiendo que la incertidumbre se transformaba en angustia.
“Tienes que pensar en tu futuro, Seyran”, le había dicho su madre recientemente, con un tono de preocupación. “Ferit es un buen hombre, pero su familia no te aceptará. No querrás arriesgar todo por un amor que podría no ser suficiente.”
La conversación con Ferit
Esa misma noche, Seyran decidió que debía hablar con Ferit. El peso de su decisión la oprimía, y sabía que no podía seguir ignorando la realidad. Cuando llegó a su apartamento, lo encontró sentado en el sofá, con un libro en las manos, pero su mirada estaba perdida en la distancia.
“Ferit, necesitamos hablar”, dijo Seyran, su voz temblando ligeramente.
Ferit levantó la vista, y su expresión cambió. “Claro, Seyran. ¿Qué sucede?”
“Es sobre nosotros… sobre lo que está pasando”, comenzó, sintiendo que cada palabra era un desafío.
La revelación dolorosa
Seyran tomó aire, preparándose para lo que iba a decir. “Siento que estamos en un punto crítico. Mi familia no aprueba nuestra relación, y creo que podría ser mejor si… si nos distanciamos un tiempo”, confesó, sintiendo que el dolor la atravesaba.
Ferit se quedó en silencio, como si las palabras de Seyran lo hubieran golpeado. “¿Qué? ¿Estás diciendo que quieres dejarme?” Su voz era un susurro, lleno de incredulidad.
“No es eso. Es solo que… hay demasiada presión. No quiero que sufras por mi causa”, explicó Seyran, sintiendo que las lágrimas comenzaban a asomarse.
La reacción de Ferit
“Pero yo no quiero perderte, Seyran. Eres lo más importante en mi vida”, dijo Ferit, levantándose de un salto, su rostro lleno de desesperación.
“Lo sé, pero a veces el amor no es suficiente. Debemos ser realistas. No puedo seguir luchando contra mi familia y sus expectativas. Necesito tiempo para pensar”, respondió, sintiendo que su corazón se rompía en mil pedazos.
Ferit dio un paso hacia ella, su mirada intensa. “¿Y si no hay tiempo? ¿Qué pasará si decidimos separarnos y luego nos arrepentimos? No quiero vivir con esa carga”, dijo, su voz llena de emoción.
La lucha interna de Seyran
Seyran sintió que el nudo en su estómago se apretaba más. “No quiero que esto sea un adiós definitivo. Solo necesito un espacio para respirar, para ver las cosas con claridad”, explicó, tratando de mantener la calma.
“¿Y si ese espacio se convierte en una eternidad?”, preguntó Ferit, su voz ahora quebrada. “No puedo imaginar mi vida sin ti. Me haces feliz, Seyran.”
“Lo sé, pero a veces, la felicidad no es suficiente. Necesitamos ser responsables”, respondió ella, sintiendo que cada palabra era un puñal en su corazón.
La decisión final
La conversación se tornó más tensa, y Seyran sabía que debía tomar una decisión. “Ferit, por favor, entiende que esto no es fácil para mí. No quiero perderte, pero tampoco puedo ignorar la realidad. Mi familia nunca aceptará nuestra relación, y eso me duele”, dijo, sintiendo que las lágrimas comenzaban a caer.
Ferit se quedó en silencio, sus ojos llenos de dolor. “Así que, ¿estás diciendo que debemos dejarlo todo? ¿Todo lo que hemos construido?”
“No quiero que esto termine. Solo necesito tiempo. Prometo que volveré a ti, pero ahora mismo, necesito encontrar mi camino”, dijo Seyran, sintiendo que su corazón se partía.
La despedida desgarradora
Finalmente, Ferit se acercó a ella, sus ojos llenos de lágrimas. “Si esto es lo que necesitas, lo aceptaré, aunque me duela. Pero quiero que sepas que siempre estaré aquí, esperando por ti”, dijo, su voz temblando.
“Te prometo que no será un adiós para siempre. Solo un hasta luego”, respondió Seyran, sintiendo que el dolor la consumía.
Ambos se abrazaron, y el mundo a su alrededor se desvaneció. Era un abrazo lleno de amor, pero también de tristeza, de promesas no cumplidas y de un futuro incierto.
La soledad de Seyran
Al salir del apartamento de Ferit, Seyran sintió que el aire se volvía más pesado. Cada paso que daba la alejaba de él, y su corazón se sentía como si estuviera desgarrándose. “¿He tomado la decisión correcta?”, se preguntaba, sintiendo que la angustia la invadía.
Regresó a casa, donde su madre la esperaba con una sonrisa. “¿Cómo te fue, hija?”, preguntó, sin saber el dolor que llevaba consigo.
“Bien, solo… un poco cansada”, respondió Seyran, sintiendo que las palabras se atascaban en su garganta.

La presión familiar
Esa noche, mientras intentaba dormir, los pensamientos sobre Ferit la atormentaban. Su familia había estado presionándola para que se alejara de él, y aunque sabía que lo hacían por su bienestar, no podía evitar sentir que la traicionaban.
“¿Por qué no pueden entender lo que siento?”, murmuró para sí misma, sintiendo que la soledad la envolvía. “Ferit es el único que me ha hecho sentir viva.”
Un futuro incierto
Los días pasaron, y Seyran intentó adaptarse a su nueva vida sin Ferit. Sin embargo, cada rincón de su hogar le recordaba a él, y cada sonrisa de su madre se sentía como una carga.
“Debo ser fuerte”, se decía, mientras trataba de concentrarse en sus estudios y en las expectativas familiares. Pero en su interior, la lucha era constante. “¿Cómo puedo seguir adelante cuando mi corazón está con él?”
El encuentro inesperado
Una semana después, mientras caminaba por la ciudad, Seyran se encontró con un amigo en común que le habló de Ferit. “Lo he visto triste, Seyran. No se le ve bien desde que te fuiste”, le dijo, y cada palabra era como un puñal en su corazón.
“No debería haberlo dejado”, pensó, sintiendo que la culpa comenzaba a consumirla.
La decisión de regresar
Esa noche, mientras miraba las estrellas, Seyran tomó una decisión. “No puedo seguir así. Debo hablar con Ferit, debo explicarle cómo me siento”, se dijo, sintiendo que la determinación comenzaba a florecer en su interior.
Con el corazón en la mano, decidió que al día siguiente buscaría a Ferit. “No puedo vivir sin él. Debo luchar por nuestro amor”, pensó, sintiendo que la esperanza comenzaba a renacer.
Reflexiones finales
“Una Nueva Vida” nos enseña que a veces, las decisiones más difíciles son las que nos definen. Seyran sabía que su amor por Ferit era verdadero, y que, sin importar lo que dijeran los demás, debía seguir su corazón. El camino hacia la felicidad no siempre es fácil, pero estaba dispuesta a enfrentarlo.
Con cada nuevo día, Seyran se prometió a sí misma que lucharía por lo que quería, que no dejaría que el miedo y la presión la detuvieran. “Ferit, estoy en camino”, murmuró para sí misma, sintiendo que la esperanza iluminaba su camino.