Sueños de Libertad Capítulo 445 (Pelayo en peligro: el secreto que puede destruirlo por completo)
En esta entrega, la tensión en Sueños de Libertad alcanza un punto crítico para Pelayo, quien se ve atrapado en una red de intrigas que parece no tener salida. Un antiguo rival de su pasado, alguien que compitió con él por el codiciado puesto de gobernador civil, ha descubierto un secreto tan delicado y comprometededor que podría destruirlo por completo. La amenaza no solo pone en riesgo su carrera política, sino que también amenaza con desequilibrar su vida personal y familiar, esa que tanto esfuerzo le ha costado proteger.
La escena nos lleva primero a la residencia de la familia Reina, específicamente al dormitorio compartido por Gabriel y Begoña. La atmósfera es tranquila, casi idílica. Begoña observa a su esposo con ternura y curiosidad mientras le pregunta cómo ha transcurrido su día en la fábrica. Gabriel, con esa calma que lo caracteriza y que contrasta con la tensión que envuelve a otros personajes, le asegura que todo marcha mejor, que las dificultades comienzan a resolverse. Con delicadeza, le explica que incluso ha tenido un momento para preparar una sorpresa que deseaba compartir con ella.
Sacando un papel cuidadosamente doblado, Gabriel se lo entrega a Begoña. La expresión de ella refleja intriga y expectación mientras despliega la hoja. Allí encuentra una lista de nombres escritos a mano. “¿Qué es esto?”, pregunta con curiosidad y un dejo de incertidumbre. Gabriel, con una sonrisa que ilumina su rostro, le revela que se trata de posibles nombres para el bebé que esperan. La emoción embarga a Begoña; recorre con la vista la lista y escucha atentamente a Gabriel explicar el significado y la razón de cada nombre, los recuerdos y deseos que inspiraron su elección.
Pero la alegría se ve interrumpida por un pequeño detalle: todos los nombres son masculinos. “¿Y si es una niña?”, pregunta Begoña con suavidad, insinuando la posibilidad de que el futuro hijo pueda ser una hija. Gabriel, con firmeza y cariño, asegura que tiene un presentimiento: será un niño, un varón que continúe su legado. Una sombra de duda y quizá de tristeza cruza por el rostro de Begoña. Notando su reacción, Gabriel se apresura a aclarar que lo verdaderamente importante es que el bebé nazca sano y que la familia permanezca unida, rodeada del amor que se tienen. Begoña asiente, recuperando la sonrisa y la tranquilidad, consciente de que ese vínculo y la salud de su hijo son lo esencial.
Mientras esta tierna escena se desarrolla, la atención de la trama se desplaza a otra parte de la casa, donde la tensión es palpable. Pelayo se encuentra al teléfono, con un tono grave y marcado por la urgencia. Pospone una reunión importante y cancela otra cita programada, intentando mantener el control. Apenas termina la llamada, Manuela, la empleada, irrumpe para informarle que tiene una visita inesperada: el señor Cárdenas. El nombre provoca un escalofrío en Pelayo, aunque se esfuerza por mantener la compostura.

Mientras espera, su mente viaja al pasado. Recuerda los días inciertos previos a su nombramiento, los momentos en que las posibilidades de alcanzar el cargo parecían mínimas. Cárdenas era el favorito indiscutible: una carrera política intachable, una reputación impecable y el candidato perfecto. Pelayo sabía que competir con él en igualdad de condiciones era casi imposible. Sin embargo, una serie de eventos imprevistos alteró el resultado, permitiéndole conseguir el puesto que parecía destinado a su adversario.
Manuela regresa acompañada por Cárdenas. El hombre entra con paso seguro, lo saluda con formalidad y lo felicita por su nombramiento, aunque admite que el resentimiento lo había retenido hasta ahora. La sorpresa y la incomodidad de Pelayo crecen cuando Cárdenas explica la razón de su visita: no se trata solo de un saludo protocolario, sino de una advertencia directa.
Cárdenas recuerda con precisión los eventos pasados: el escándalo que truncó su candidatura, la filtración de detalles de su vida privada y cómo Pelayo se benefició de manera indirecta de esa situación. Con una mirada penetrante, le dice a Pelayo que él también guarda secretos y que no está libre de vulnerabilidad. Lo acusa de haber influido para beneficiar a la empresa de la que su esposa es accionista principal, moviendo hilos para evitar sanciones que podrían haber afectado su patrimonio familiar.

El tono se vuelve más frío y calculador cuando Cárdenas le comunica que está dispuesto a convertir su vida en un infierno si lo considera necesario. Puede acudir al Ministerio de Industria y exponer sus supuestas irregularidades, poniendo en riesgo su reputación y estabilidad. Pelayo, sintiéndose acorralado, pregunta por la motivación de Cárdenas, a lo que él responde con franqueza: es personal. Pelayo se quedó con lo que él consideraba su puesto, el cargo que legítimamente le correspondía.
Pelayo intenta justificarse, recordando que no tuvo participación en la filtración de su vida privada, pero Cárdenas lo interrumpe con dureza: sabe que Pelayo fue el beneficiario de los eventos y que todo estaba planeado con la ayuda de Pedro Carpena, entonces director de perfumerías de la reina. Los recuerdos asaltan a Pelayo: la entrega de un sobre con información comprometedora por parte de Pedro, las palabras que insinuaban justicia y exposición pública.
La amenaza de Cárdenas continúa: estudiará cada movimiento de Pelayo, esperando cualquier error para usarlo en su contra. La conversación concluye con una advertencia clara: todos tenemos secretos, Pelayo, y él encontrará el tuyo. Se despide sin más palabras, dejando a Pelayo en un estado de profunda inquietud, consciente de que su estabilidad política y personal pende de un hilo.
Las preguntas quedan flotando en el aire: ¿será capaz Cárdenas de descubrir un secreto que destruya la carrera de Pelayo? ¿Debería Pelayo confesar antes de que todo se vuelva insostenible? ¿Cómo reaccionará Marta ante la presión y el miedo que ahora asola a su esposo? La tensión se mantiene, y los espectadores quedan al borde del asiento, esperando la resolución de esta peligrosa situación.