Avance del próximo capítulo de Sueños de libertad: Andrés se enterará de la propuesta de matrimonio… ¡Y le pedirá explicaciones a Begoña!

La tarde caía sobre la ciudad, y el sol se escondía detrás de los edificios, tiñendo el cielo de un cálido tono naranja. Andrés caminaba por las calles, su mente agitada por los acontecimientos recientes. Había pasado semanas sin saber exactamente qué pasaba entre Begoña y su hermano, y la incertidumbre comenzaba a atormentarlo.

Avance del próximo capítulo de Sueños de libertad: Andrés se enterará de la  propuesta de matrimonio... ¡Y le pedirá explicaciones a Begoña!

Mientras se acercaba al café donde solían reunirse, una conversación que había escuchado de manera casual en la oficina resonaba en su mente. Su compañero de trabajo, Javier, había mencionado algo sobre una propuesta de matrimonio. Al principio, Andrés había pensado que se refería a otra pareja, pero cuando el nombre de Begoña salió de los labios de Javier, su corazón se detuvo.

“No puede ser”, murmuró para sí mismo, sintiendo cómo la ansiedad se apoderaba de él. ¿Era posible que Begoña estuviera comprometida con su hermano? La idea lo llenaba de confusión y rabia. Se apresuró a llegar al café, decidido a confrontar a Begoña y obtener respuestas.

Al entrar, el aroma del café recién hecho lo envolvió. Begoña estaba sentada en una mesa, con una expresión pensativa mientras miraba por la ventana. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, y su belleza siempre lo había desarmado. Pero hoy, había algo en su rostro que lo inquietaba. Se acercó a ella, su corazón latiendo con fuerza.

“Begoña”, comenzó Andrés, su voz tensa. Ella se volvió, y sus ojos se encontraron. Había una chispa de sorpresa en su mirada, pero también una sombra de preocupación.

“Andrés, qué sorpresa verte aquí”, dijo ella, intentando sonreír, pero la tensión era palpable.

“No es una sorpresa, Begoña. He escuchado cosas… cosas sobre ti y mi hermano”, dijo él, sin rodeos. “¿Es cierto que te ha propuesto matrimonio?”

El rostro de Begoña se tornó pálido, y por un momento, el silencio se apoderó de la mesa. “Andrés, yo…”

“No me digas que no es cierto”, interrumpió él, su voz elevada. “No puedo creer que estés considerando casarte con él. ¿Qué está pasando entre ustedes?”

Begoña tomó aire, intentando calmarse. “Andrés, por favor, déjame explicarte. No es tan simple como parece.”

“Entonces, hazlo simple. Dímelo de una vez. ¿Lo amas? ¿Estás dispuesta a dejarlo todo por él?” La frustración y el dolor se mezclaban en sus palabras.

“Es complicado”, dijo Begoña, bajando la mirada. “No es solo amor. Hay muchas cosas en juego. Mi vida, mis sueños…”

“¿Y qué hay de nosotros? ¿No significó nada para ti?” Andrés sentía que su corazón se rompía en mil pedazos. Recordaba cada momento compartido, cada risa, cada mirada cómplice. ¿Cómo podía ella estar considerando una vida con su hermano?

“Lo que tuvimos fue real, Andrés, pero…”, comenzó Begoña, pero él la interrumpió nuevamente.

“Pero no suficiente, ¿verdad? ¿No fue suficiente para quedarte conmigo?” Su voz temblaba de emoción. “¿Así que todo fue solo un juego?”

“No, no fue un juego”, insistió Begoña, sus ojos llenos de lágrimas. “Lo que sentí por ti fue verdadero, pero las cosas han cambiado. Mi familia necesita estabilidad, y con tu hermano… hay una conexión que no puedo ignorar.”

“¿Estabilidad? ¿Eso es lo que buscas? ¿Una vida cómoda?” Andrés no podía creer lo que estaba escuchando. “¿Y yo? ¿Acaso no te importa lo que siento? ¿Te vas a casar con él solo porque es más conveniente?”

Begoña se cubrió el rostro con las manos, luchando contra las lágrimas. “No es solo eso, Andrés. Quiero ser feliz, y no sé si contigo podría tener esa felicidad. Hay demasiados obstáculos entre nosotros.”

“¿Obstáculos? ¿Qué obstáculos? ¿Tu miedo a lo que pueda decir la gente? ¿A lo que pueda pensar tu familia?” La rabia y la tristeza se entrelazaban en su voz. “No puedo creer que estés dispuesta a dejarme por eso.”

“Es más complicado de lo que piensas”, dijo ella, su voz entrecortada. “No puedo seguir adelante con algo que no tiene futuro. Necesito estabilidad, y con tu hermano, eso es lo que puedo tener.”

Andrés sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Cada palabra de Begoña era como un puñal en su corazón. “¿Y qué hay de nuestros sueños? ¿De lo que planeamos juntos? ¿Acaso eso no significa nada para ti?”

“Por supuesto que significa algo”, respondió Begoña, su voz llena de emoción. “Pero a veces, las cosas no salen como uno espera. Y yo no puedo seguir aferrándome a algo que podría no funcionar.”

“Entonces, ¿es eso? ¿Te vas a casar con él y me dejarás atrás?” Andrés no podía soportar la idea. “¿Todo lo que hemos vivido se va a desvanecer por una decisión que tomaste sin consultarme?”

Begoña miró a Andrés, y por un momento, sus ojos se encontraron en un mar de emociones. “Andrés, por favor. No quiero hacerte daño. Pero necesito ser honesta. No puedo seguir con esta incertidumbre. Necesito tomar una decisión que sea mejor para mí y para mi futuro.”

“¿Y qué pasa con nuestro futuro?” preguntó él, su voz quebrándose. “¿Acaso no hay lugar para mí en tu vida?”

“Siempre tendrás un lugar en mi corazón, pero no puedo prometerte un futuro que no sé si existe”, dijo Begoña, las lágrimas rodando por sus mejillas. “No puedo seguir viviendo en un sueño que podría romperse en cualquier momento.”

Andrés sintió que el aire se le escapaba. La realidad de la situación lo abrumaba. “No puedo creer que esto esté sucediendo. Te amé con todo mi ser, y ahora me dices que todo fue en vano.”

“No fue en vano”, replicó ella, su voz llena de dolor. “Pero a veces, el amor no es suficiente. A veces, debemos tomar decisiones difíciles.”

Andrés se levantó de la mesa, sintiendo que el mundo se desvanecía a su alrededor. “No sé si podré perdonarte por esto, Begoña. No sé si podré seguir adelante sabiendo que elegiste a mi hermano sobre mí.”

Mientras se alejaba, Begoña sintió que su corazón se rompía. Sabía que había tomado una decisión difícil, pero la idea de perder a Andrés era insoportable. Sin embargo, la vida estaba llena de decisiones complicadas, y a veces, el amor no era suficiente para superar todos los obstáculos.

Andrés salió del café, la noche lo envolvió en su oscuridad. Sentía que el dolor lo consumía, y cada paso que daba era un recordatorio de lo que había perdido. La traición, la confusión y el amor se entrelazaban en su mente, y no sabía cómo seguir adelante.

Mientras tanto, Begoña se quedó sola, sintiendo el peso de su decisión. Había elegido un camino incierto, pero su corazón seguía anhelando a Andrés. ¿Había hecho lo correcto? ¿O había perdido para siempre al amor de su vida?

La noche avanzaba, y ambos sabían que sus vidas habían cambiado para siempre. La traición y el amor se habían convertido en dos caras de la misma moneda, y el futuro se presentaba incierto y lleno de dolor.