Así se vive el rodaje de Una nueva vida en Antena 3: bromas, complicidad y momentos únicos
Bajo el lujo gélido de las mansiones de Estambul y la tensión eléctrica que desprende el matrimonio forzado entre Ferit y Seyran, existe una realidad paralela que los espectadores de Antena 3 apenas vislumbran entre toma y toma. El fenómeno turco Una nueva vida ha conquistado el prime time no solo por su trama de secretos y traiciones, sino por la energía arrolladora que se respira tras las cámaras. “Así se vive el rodaje: bromas, complicidad y momentos únicos”, reza el mantra de una producción que, irónicamente, utiliza la risa como el único antídoto contra el drama asfixiante que viven sus personajes.1

En el set, la atmósfera de opresión de los Korhan se disipa en cuanto el director grita “¡corten!”. Es ahí donde la magia del reparto transforma el odio ficticio en una camaradería inquebrantable. Uno de los momentos más comentados por el equipo es la inesperada faceta humorística de Diren Polatoğulları, quien interpreta al temible y despótico Kazim. Lejos de la violencia de su personaje, el actor es el alma de las bromas; se le ha visto incluso saltar desde el interior de un jarrón gigante para dar sustos de muerte a sus compañeros, rompiendo la solemnidad de las escenas más tensas de la casa Sanli.
Esta complicidad es especialmente vital para Afra Saraçoğlu (Seyran) y Mert Ramazan Demir (Ferit).2 La química que desprenden en pantalla, cargada de una mezcla explosiva de deseo y resentimiento, nace de una confianza absoluta fuera de ella. Entre grabaciones de secuestros dramáticos, quemaduras ficticias y enfrentamientos por el honor familiar, los protagonistas comparten confidencias y risas que alivian el peso emocional de sus roles. Esta conexión es tan real que ha trascendido la ficción, alimentando los constantes rumores de un romance que los fans siguen con la misma intensidad que los giros del guion.
Pero no solo los protagonistas viven esta “nueva vida” de complicidad. El set de la mansión en el Bósforo es testigo de una unión que incluye a todo el elenco. Actores como Beril Pozam (Suna) y Taro Emir Tekin (Kaya) han protagonizado sesiones de fotos y momentos detrás de cámaras que revelan una sintonía envidiable, fundamental para sostener las subtramas de infidelidad y redención que mantienen en vilo a la audiencia. Ver a los villanos más odiados compartir un café y bromear sobre sus “maldades” es el recordatorio constante de que, en este rodaje, el mayor spoiler es el cariño que se tienen todos.
La producción de Una nueva vida es una coreografía perfecta donde los momentos únicos se suceden entre bambalinas. Desde bailes improvisados durante los descansos hasta el apoyo emocional en las escenas más crudas —como el reciente y devastador secuestro de Seyran—, el equipo técnico y artístico funciona como una verdadera familia. Esta luz que brilla en el rodaje es, quizás, lo que otorga a la serie esa verdad tan cruda; solo desde una complicidad profunda se pueden interpretar traiciones tan dolorosas. Mientras la trama avanza hacia un final de temporada que promete ser demoledor, el reparto se refugia en estas bromas, recordándonos que tras cada gran drama, siempre hay una sonrisa que lo hace posible.