Cloe se prueba el nuevo uniforme delante de Marta y comienzan a entenderse – Sueños de Libertad
La jornada en la tienda de moda comienza con la inevitable dificultad de visualizar cómo quedará realmente una prenda. Los bocetos y las telas en la percha apenas ofrecen una idea aproximada del resultado final. “Lo cierto es que cuesta hacer propuestas sin verlo puesto en un maniquí o en alguna de las chicas”, admite con sinceridad quien lidera el diseño, reconociendo que los detalles pueden cambiar radicalmente una vez que la prenda se prueba en un cuerpo humano. Esta reflexión inicial deja claro que la creatividad, aunque poderosa, necesita de una referencia tangible para tomar decisiones acertadas.
La sugerencia surge de manera espontánea: “¿Qué le parece si me lo pruebo yo y así nos hacemos una idea?” La propuesta, aparentemente sencilla, genera inmediatamente un pequeño conflicto. La idea de usar la prenda de forma improvisada despierta cierta incomodidad: no todos están preparados para ver a alguien probándose un diseño antes de tiempo, y mucho menos si no se trata de un maniquí o de una modelo profesional. La reacción inmediata es de rechazo: “No, por Dios. Llamo a cualquier dependiente abajo para que suban de la tienda.” La preocupación no es trivial; se trata de respetar protocolos y roles dentro de la tienda, evitando situaciones incómodas.
Sin embargo, la insistencia demuestra la determinación de quien está probando la pieza. “No, por favor, pero para qué va a llamarlas. Estarán trabajando, no las moleste. Mire, me pruebo la blusa, aunque sea así.” Aquí queda claro que la urgencia de tomar decisiones sobre la prenda supera cualquier formalidad. La protagonista se coloca la blusa con cuidado, mientras la música acompaña la escena, creando una atmósfera que mezcla expectación y ligera tensión. El momento es crucial: el ajuste de la blusa en un cuerpo real revela detalles que ni los bocetos ni los maniquíes podrían anticipar.

El resultado sorprende gratamente: “Y wala. Está mal que yo lo diga, pero creo que me queda como un guante.” La frase refleja la satisfacción de quien ve cómo un diseño finalmente cobra vida. El comentario de aprobación no tarda en llegar: “No le queda mal.” Este pequeño intercambio marca el inicio de una colaboración efectiva, donde las ideas fluyen con mayor claridad una vez que la prenda se adapta al cuerpo real.
Aun así, la situación no está exenta de desafíos. “Una pena que haya que adaptarla para arreglarla al gusto español para evitar problemas”, comenta, señalando que los estándares locales y las expectativas culturales influyen directamente en el diseño final. La adaptación no es solo estética, sino también práctica: cada cambio busca que la prenda sea funcional, elegante y apropiada para quienes la usarán.
La conversación se centra rápidamente en los ajustes necesarios. La primera sugerencia es modificar el escote: “Hay que subir el escote. Subirlo por aquí más o menos. ¿Me permite?” La propuesta es tomada con cortesía y respeto: “Por supuesto. Con permiso.” La interacción refleja la complicidad que se crea cuando dos personas trabajan juntas para encontrar la solución óptima. Sin embargo, surge un inconveniente técnico: modificar el escote afectaría el corte de la chaqueta, una prenda cuyo diseño requiere precisión.
La solución propuesta es ingeniosa: “En vez del escote que sea redondo, lo hacemos en barco. Eso le quitaría muchos quebraderos de cabeza, ¿no le parece?” La idea permite mantener la integridad del diseño de la chaqueta, al tiempo que adapta la blusa a las necesidades de estilo y comodidad. Las chicas, quienes usarán finalmente la prenda, se verán beneficiadas, evitando ajustes complicados. La reacción inmediata es de alivio y acuerdo: “Me alegra que nos vayamos poniendo de acuerdo.” Este momento marca la consolidación de la cooperación y muestra cómo el diálogo y la flexibilidad permiten resolver problemas creativos de manera eficiente.
La atención se desplaza hacia la falda, otra pieza clave del conjunto. La incertidumbre sobre la longitud adecuada se convierte en el nuevo tema de discusión: “¿Qué me dice? ¿Usted qué cree?” La respuesta no es inmediata. Se debate sobre bajar la falda unos centímetros para ajustarla a las rodillas o incluso hasta los tobillos, imitando el estilo tradicional de un hábito de monja. Finalmente, se llega a un compromiso: la falda se bajará lo suficiente para cubrir las rodillas, manteniendo un equilibrio entre estilo, comodidad y funcionalidad.
La conversación revela otro desafío: los estilos de los años 60 imponen tendencias muy marcadas, lo que obliga a adaptarse sin perder la esencia de la marca. “Los 60 vienen muy fuertes, doña Marta. Esto es adaptarse o morir. Y la marca de la casa Brosar debe de estar presente.” La frase resalta la importancia de mantener la identidad de la marca, incluso cuando se deben realizar ajustes por practicidad o por las normas culturales locales. El diálogo se vuelve casi estratégico, con cada decisión cuidadosamente considerada.
La negociación no es fácil; ambos personajes muestran determinación y firmeza. “Es usted un hueso duro de roer. Simplemente creo que se me da bien negociar igual que usted.” La dinámica refleja cómo la colaboración creativa a menudo implica confrontaciones amistosas, donde las ideas se contrastan hasta llegar a un consenso que satisfaga a todas las partes involucradas. Finalmente, se acuerda que la falda permanecerá por encima de las rodillas, un compromiso que combina estilo, modernidad y tradición.

El episodio termina con una sensación de logro compartido: “Me alegra que entre las dos vayamos encontrando una solución.” La música, nuevamente, subraya el cierre de esta fase del proceso creativo, destacando la satisfacción de haber superado un obstáculo importante mediante la cooperación y la comunicación efectiva. La narrativa muestra que, aunque los desafíos en el diseño de moda pueden ser complejos, la paciencia, la creatividad y la disposición para negociar permiten encontrar soluciones que beneficien a todos.
En este capítulo, el espectador se convierte en testigo del proceso íntimo y detallado de la creación y adaptación de prendas, comprendiendo que detrás de cada blusa, falda o chaqueta hay decisiones minuciosas que requieren sensibilidad, ingenio y un equilibrio entre estética y practicidad. La historia no solo muestra la transformación de la prenda, sino también cómo la colaboración, la escucha activa y el respeto mutuo permiten que los diseños cobren vida de manera armoniosa, manteniendo la esencia de la marca y adaptándose a los desafíos del mundo real.
Este episodio es un recordatorio de que la moda no es solo belleza y estilo, sino también estrategia, paciencia y pasión. Cada ajuste, cada idea y cada compromiso representan el cuidado que se pone en crear algo que no solo se vea bien, sino que también cumpla con su propósito y satisfaga a quienes lo usarán. La colaboración entre los personajes demuestra que, incluso en los pequeños detalles, se construye una narrativa de dedicación y profesionalismo que inspira al espectador a valorar todo lo que hay detrás del glamour y la apariencia.